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lunes, 21 de enero de 2013

HACES DE LUZ (CUARTA PARTE)

Bueno comenzamos una nueva semana y continuamos con la historia, creo que acabaremos en dos publicaciones más, espero os siga gustando. Muchas gracias por vuestra atención.





HACES DE LUZ (CUARTA PARTE)

Nadie habla en el interior del coche, Aurora mira a sus padres, él no ha dejado de llorar en toda la noche. El viaje hasta el pueblo es largo, hace años que no va, debía de tener siete u ocho años la última vez que recorrió ese camino. Su Ipod le impide oír lo que dicen sus padres, no le importa, ahora mismo debería estar en casa de Esther hablando de chicos, pero no, tiene que ir al estúpido pueblo al funeral de su abuela, a la que hace nueve años que no veía. Además su padre se ha empeñado en que los próximos días los pase con el Abuelo.

-       Es injusto no quiero quedarme 15 días en el pueblo
-       Te vas a quedar, si o si, has suspendido 5 y además ayudas a tu abuelo a recoger sus cosas para venirse con nosotros- Dice su madre
-       Pero ¿por qué no puedo estudiar en casa?
-       Ya lo hemos hablado- cierra la conversación su padre.

Sus hermanos pequeños no dejan de incordiar y golpean sus brazos cada poco, ella se enfada y los empuja, Os queréis estar quietos de una vez, grita su padre, y tu Aurora deja de joder a tus hermanos y baja la música que te vas a quedar sorda. Aurora baja la mirada e ignora a su padre, su movil vibra en su bolsillo, otro whatsapp, Jordi quiere quedar con ella esta noche, mierda, mierda, mierda piensa Aurora y por décima vez en lo que va de día odia a su padre. Dios es que nadie puede estar peor que yo piensa la adolescente.

Aurelio mira la cama deshecha, un día hace desde que su Aurora se marcho y lo dejo solo, su mirada enturbiada por las lagrimas y las cataratas le impide ver con claridad.

El día es nubloso, caen pequeñas gotas de lluvia en las cabezas de los asistentes al entierro, Aurelio no puede quitar la vista de la tumba de su mujer, a su lado Alfonso, su nuera y sus nietos. Su nieta Aurora también se encuentra allí, hacía años que no la veía, se ha convertido en una mujercita, pequeña, morena la viva imagen de su abuela.

Poco a poco las paladas de arena cubren el ataúd, su mujer se ha ido sin despedirse, silenciosa como siempre, ahora él solo se dispone a pasar los últimos días de su vida, pero Alfonso se empeña en llevárselo, la pequeña se quedará con él y le ayudará a recoger todo durante estos días además de hacerle compañía. Desde cuando Alfonso puede decidir por él, desde cuando ese desagradecido decide lo que Aurelio hace o deja de hacer, pero ya no tiene fuerzas para discutir y resignado acepta el plan de su hijo. 

martes, 15 de enero de 2013

HACES DE LUZ (SEGUNDA PARTE)

Continuamos con Aurelio y Aurora, la segunda parte de la historia comenzada ayer, espero os siga gustando.





HACES DE LUZ (SEGUNDA PARTE)

Pero sigamos con lo que nos interesa, nos habíamos quedado con Aurelio despertando ante la atenta mirada de Aurora, Aurelio ha conseguido sentarse en la cama, sus viejos músculos ya no le permiten hacer movimientos bruscos y el solo hecho de levantarse se convierte en una jornada de gimnasio. Sentado en la cama busca sus pantuflas y tras pisar el frío suelo de losa en varias ocasiones consigue ponérselas. Antes de levantarse busca la mirada de Aurora, pero ella se hace la dormida, Aurelio sonríe para sí, y con gran esfuerzo consigue besarle la frente, aún recuerda la primera vez que beso aquella frente que no siempre estuvo arrugada. Fue en un baile, ella era una niña, él ya había terminado el servicio militar, ella reía con sus amigas mirando a los mozos, él bebía una bota de vino, ella le miró, el se ruborizo, ella se acerco a buscar algo, él se arriesgo, sesenta años más tarde Aurelio termina de besarle la frente y comienza a bajar las escaleras del viejo caserón.

Ahora es Aurora la que comienza a incorporarse, ella es menuda y su cuerpo es más ágil, sus pequeños pies ya pisan el suelo, un saltito por la sensación de frío y ya esta de pie, la camisola blanca le cubre el cuerpo, coge una bata que antaño fue marrón y se protege del frío de la habitación. Comienza a bajar los escalones de madera, tan solo la luz de la ventana iluminan la bajada, ¿Cuándo arreglará la bombilla? Se pregunta. Abajo la vieja cocina, vieja pero con todos los artilugios que a lo largo de los años le han ido regalando sus hijos, que si el friegaplatos, el microondas… ella no usa nada de eso, coge una vieja cacerola y comienza a calentar la leche para el café de Aurelio.

Aurelio lleva un rato sentado, leyendo el periódico de hace varios días, mientras Aurora procede con su rutina diaria, hacer tostadas, calentar la leche, poner la mesa. De vez en vez Aurelio levanta la mirada y la observa absorto,  ¿cómo puede tener esa vitalidad?, se pregunta. Ella no para, corre de un lado al otro de la cocina, cuando no se quema una tostada, se derrama la leche y cuando la mañana sucede tranquila Aurora se aburre.

Aurelio termina de desayunar, Aurora aún no se ha sentado, Aurelio no ha parado de hablar del largo día que le espera, primero recoger las lechugas y los tomates, después dar de comer a los cerdos, porque alguien tendrá que hacerlo, después coger el tractor. Todos los días Aurelio le cuenta lo mismo, todos los días las mismas tareas, todos los días Aurora le escucha sin pestañear.

Aurelio se marcha, la casa se queda muda, Aurora por fin se sienta y desayuna, en silencio, mira la silla vacía de su amado, mira las sillas vacías de sus hijos, recuerda aquella misma cocina muchos años atrás, gritos, peleas, Ramiro siempre chinchando a sus hermanos pequeños, ¡Ay Ramiro porque se alistaría en el ejercito! Recuerda a sus niños corriendo alrededor de la mesa, recuerda los cuentos de Aurelio al lado de la chimenea de la sala, los niños lo escuchaban como si el mismo Dios les hablará y ella también le escuchaba así. También recuerda el momento en que Ramiro se fue para no volver nunca, el día de la despedida, no ha llorado nunca tanto como el día en que él se fue, ni siquiera con los niños que nacieron muertos por obra divina, las madres tienen ese sentido para saber que no van a volver a ver a sus hijos.

Pero ahora la casa esta vacía, tan solo las moscas la visitan en alguna ocasión, no recuerda la última vez que vio a sus nietos, tan solo Alfonso viene de vez en cuando, siempre solo, sin mujer y sin niños, solo él. Se queda poco tiempo, come un buen estofado y se marcha, no da tiempo de hablar, ni de sentarse en la vieja sala al lado de la chimenea, todo va demasiado rápido piensa Aurora.


lunes, 14 de enero de 2013

HACES DE LUZ

Comenzamos la semana con una nueva historia, tras acabar el relato de Luis, esta semana conoceremos nuevos  personajes que espero que os guste y os interesen. Para mi este es uno de mis mejores relatos así que espero que lo disfrutéis. Por cierto los cortes de los capítulos los he hecho un poco cuadrando pero no son así en el original, por lo que no hay cliffhangers como en el anterior texto...



HACES DE LUZ (1ª Parte)


Haces de luz entraban en la oscura habitación, los muebles de madera comenzaban a iluminarse y los grandes bodegones que cubrían las paredes se clareaban poco a poco.

En la cama Aurelio se desperezaba, los viejos dedos frotaban sus ojos cubiertos por legañas, Aurora  no lo perdía de vista, soportaba inmóvil los bruscos ademanes de Aurelio y tan solo observaba. Miraba aquella nuca que le había acompañado los últimos sesenta años de su vida, ¡sesenta años! Se habían conocido siendo ella una niña y ahora mírenla, una anciana a la que le costaba bajar a la cocina de la vieja casona.

Aurora recordaba aún cuando conoció a Aurelio, tenía dieciséis años y era el chico más guapo del pueblo, el pelo rubio, ahora canoso, y unos ojos claros que volvían locas a todas las chiquillas, esos ojos, ahora cubiertos de legañas y con principio de cataratas que aún la estremecían. Y es que Aurora amaba a Aurelio, le amaba desde la primera vez que le vio y siempre supo que él sería el hombre con el que se casaría y con el que tendría su camada.

Aurora era una mujer bella a su manera, menuda, morena, con unos ojos pequeños y oscuros que denotaban su curiosidad acerca del mundo. En un principio Aurelio no sabía de su existencia, era una niña siete años menor, pero poco a poco, aquella niña se las apaño para adueñarse del corazón del joven galán.

En aquellos años el pueblo estaba lleno de vida, una pequeña carretera les unía con la capital y las granjas y tierras de cultivo disponían de gran cantidad de trabajadores. Nunca fue un pueblo grande, pero se respiraba vida, los mozos y mozas de otros pueblos iban a las verbenas y los días de mercado costaba caminar por la Calle Mayor. Poco a poco el pueblo, al igual que los lugareños fue envejeciendo, los hijos de los mozos y mozas que antes bailaban marcharon a la capital y los jóvenes se convirtieron en viejos y los viejos en lapidas de cementerio. Ya solo quedaban Aurelio y Aurora, sus hijos se habían marchado años atrás, y tan solo ellos daban vida al pueblo, tan solo ellos caminaban por sus calles, tan solo ellos respiraban su aire puro, el pueblo se convirtió en su casa y ellos en sus propietarios.

jueves, 10 de enero de 2013

LAGRIMAS SOBRE TIERRA REMOVIDA


Lo primero pedir disculpas, lo siento, lo siento, lo siento, pero entre las navidades, los turrones, las copitas de más, los excesos, el trabajo y demás no he tenido tiempo para nada... en serio no me odiéis pero lo he logrado hoy se publica el capítulo final. Y el lunes que viene comenzamos una nueva historia con nuevos personajes que creo que os va a gustar más que esta y lo mejor de lo mejor ya esta concluida por lo que no habrá tiempos de espera tan largos... Para que veáis que pienso en todo os dejo los enlaces a los capítulos anteriores por si queréis hacer memoria. Espero que os guste y de nuevo lo siento...





LAGRIMAS SOBRE TIERRA REMOVIDA (Capítulo 4 y Final)


La realidad se hace latente para Luis en los ojos ansiosos de la joven. Ella espera que él hable, que sea el hombre del que tantas historias su madre le contaba, el famoso escritor, el autor de aquellas cartas de amor que ella había releído cientos de veces siendo niña. Aquellas cartas que le habían hecho sentir y esperar ser ella algún día la protagonista.

Pero Luis permanece inmóvil, nada queda de su fiereza, en el cementerio su personalidad ha vuelto a cambiar, de nuevo es el crío de 18 años que cambiaba de ciudad, de nuevo le cuesta entablar una conversación, ha perdido su seguridad y tan solo desea poder marcharse cuanto antes .

Anya nota su miedo, siente la incomodidad del hombre y no entiende como es posible que este sea el seductor, el novelista galardonado cuya prosa logra que todas las mujeres del mundo desearan poseerlo.

Se miran, el silencio lo cubre todo, ella con firmeza se acerca le da dos besos y se marcha. Luis no logra despedirse, no logra darle el pésame, no puede decirle lo importante que era su madre para él, no logra decirle nada. Poco a poco se va quedando solo, sus viejos amigos se despiden, prometen verse pronto, pese a saber que la próxima vez será en circunstancias similares. Luis se queda, tan solo la brisa que mueve los cipreses le hace compañía, la mirada fija en la lápida. Quiere decir algo, despedirse de Silvia pero tan solo una lagrima recorre su cara hasta caer sobre la tierra removida...



De nuevo el tren, el bamboleo, el ordenador sobre la mesita, esta vez tan solo un documento en blanco ¿su próxima novela?, la joven azafata que lo mira y Luis con su sonrisa picara concierta la cita en el baño del vagón.

lunes, 26 de noviembre de 2012

FANTASMAS QUE PASEAN ENTRE LAPIDAS Y LLANTOS (Segunda Parte)



La segunda parte de la historia que comenzamos la semana pasada, espero os siga gustando. Muchísimas gracias por las palabras de apoyo y por todo el cariño que siempre me mostráis. Si queréis comentar algo ya sabéis como.







FANTASMAS QUE PASEAN ENTRE LAPIDAS Y  LLANTOS

Tras coger un taxi llega al cementerio, es la primera vez que pisa uno desde la muerte de su hermano, aún recuerda a toda su familia destrozada ante el duro golpe. Su hermano seis años menor había acabado su vida empotrado contra un árbol.

Con solo cerrar los ojos vuelve a ver a su madre, sin poder mantenerse en pie, sujetada por sus hermanas, mientras Luis intentaba mantenerse fuerte, era el último hombre de su familia y no podían verlo llorar.

Hoy todo es distinto, el cúmulo de sentimientos le abofeteó la cara nada más pasar la puertas del camposanto, los ojos se le inundan y le hacen difícil encontrar la procesión que acompaña el féretro de Silvia.

Mientras se limpia las lagrimas, logra verlos, sus antiguos amigos, ahí están, separados de la comitiva, lejos de los familiares.

 Joaquín ha cambiado y mucho, ya no queda nada del cuerpo que volvía locas a todas, la futura promesa del fútbol español, como se hacía llamar, se ha convertido en un hombre gordo y dejado, un gran bigote le cubre la cara y a su lado una mujer enjuta, de ojos diminutos y orejas y nariz desproporcionadas. Por su parte Mario, ha perdido la larga melena de heavy de la que siempre presumía, sus camisetas de Metallica han dado paso a un traje oscuro perfectamente amoldado a su cuerpo, de la mano una rubia, guapa pero sin nada que la caracterice.

 Luisa, como siempre loca por destacar, un vestido negro ceñidísimo que se amolda perfectamente a esas curvas que los volvieron locos, ya no es la jovencita sevillana que con solo una mirada conseguía enloquecer a todos los chicos del bar, pero aún conserva ese look de Femme Fatale que tanto le gustaba. Y Carlota siempre tan anodina, esa aprendiz de bibliotecaria que los observaba a todos en silencio y solo abría la boca para darles los mejores consejos que se pudieran imaginar, que habría sido de su vida si, por una vez, hubiera hecho caso a la niña de las gafas enormes en lugar de haberse guiado por sus instintos.

Los abrazos y besos se suceden, las lagrimas se mezclan y todos comentan la necesidad de verse más a menudo.

-                     ¡Tenemos que vernos al menos una vez al año! - comenta Joaquín intentando recuperar el liderazgo que perdió hace 30 años.
-                     Es triste que llevemos tantísimo sin vernos- dice Luisa sin dejar de mirar a Mario, los ojos verdes clavándose en el viejo rockero.


Luis no habla, se mantiene inmóvil mientras el resto habla de la tristeza de la enfermedad y lo mala que es la vida. Luis se mantiene apartado, asiente cuando debe y niega de vez en cuando pero esta muy lejos de esa conversación que nada le interesa.

De repente un fantasma aparece entre las lapidas, de la nada Silvia emerge y poco a poco se acerca a ellos. Sus andares encorsetados en un vestido liso negro, su pelo negro recogido, sus ojos oscuros, sus largas piernas se intuyen en los pliegues que se forman al andar.

- ¿Eres Luis no?- pregunta el fantasma.

- Si- Tartamudea, ya que nunca ha hablado con un muerto.

- Soy Anya, la hija de Silvia, te he reconocido por las fotos, no has cambiado nada.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

LOS RECUERDOS QUE TE HACEN LLORAR SON AQUELLOS QUE NO VOLVERAN A PASAR (Primera Parte)


Ya sois muchos los que me piden algo más largo, ya he empezado a recibir cartas amenazándome y pidiéndome textos mucho más amplios, ¡Escribe una novela o te partiremos las piernas! insultos, gritos, he tenido que mudarme varias veces ante las amenazas de muerte... así que en un acto de valentía absoluta, hoy publico un texto mucho más largo de lo habitual, podría ser el inicio de una novela o quedarse en un cuento corto... ya me diréis que os parece y que queréis que haga con él...

Aquí si que sí espero sugerencias.

Muchas gracias por seguir aguantándome.






LOS RECUERDOS QUE TE HACEN LLORAR SON AQUELLOS QUE NO VOLVERAN A PASAR


Luis no podía dejar de mirar aquellas fotos, las fotos del último año de universidad, el año en que se distanció de todos aquellos a los que consideró hermanos durante cinco años. Y es que ya habían pasado más de treinta años desde que no veía a Joaquín, Mario, Luisa y Carlota. Tampoco había visto a Silvia en todo ese tiempo, ahora mirando las fotos, observó sus ojos, esos ojos que le habían dicho te quiero más de mil veces. Unos ojos negros que le devoraron durante tres años y que habían estado junto a él durante tres décadas.

Las fotos pasaban lentamente en la pequeña pantalla del portátil, el bamboleo del tren les daba un pequeño movimiento que les proporcionaba vida, de este modo pudo volver a ver Luisa bailar con ese movimiento de cintura que había vuelto loco a Mario, recuerda aquel culo y aquellas tetas de juventud y aún se pone nervioso. Sigue pasando fotos, jóvenes en ropa interior lanzándose almohadas, litros de alcohol sobre la mesa, recuerda fumarse aquellos porros que le pasaba Mario, como añoraba esa marihuana, la de ahora no era igual y eso bien lo sabe Luis que ayer le encontró una bolsita a su hijo y lógicamente le castigo, pero horas más tarde ahí estaba, desesperado desempaquetando la pipa que trajo de Marrakech.

¿Por qué se habían distanciado? Se preguntaba, todo era perfecto, ¿por qué nos fuimos cada uno a una ciudad? ¿Por qué no nos fuimos a vivir todos juntos como habíamos decidido? Ahora ya solo le quedan recuerdos, recuerdos que en su mayoría se han convertido en leyendas ya que no recuerda donde acaba la realidad y donde empieza la fantasía del que lo contaba.

 Las fotos siguen corriendo de modo automático, cada cuatro segundos una nueva foto se planta en su retina para transmitirle nuevos sentimientos. ¿Como es posible que tenga tan pocas fotos con Silvia? Era asombroso el parecido que su actual mujer, una jovencita quince años menor, tenía con aquella chica de ojos negros, y es que desde que Luis acabo la Universidad y se marcho a Boston había estado buscando a Silvia en todas las mujeres con las que había estado. Algunas tenían sus ojos, otras sus largas piernas morenas, otras aquellos pechos en los que había pasado horas hasta conocer cada uno de los lunares. Pero nunca llego a encontrarla de nuevo. Se había casado tres veces pero ninguna pudo suplantar a aquella niña que le robo el corazón hace ya más de treinta años.

Dos pequeñas lagrimas recorren la envejecida cara de Luis, dos lagrimas que no le impiden mirar a la joven azafata del tren, que le sonríe pícara, no he perdido mi encanto se dice Luis, pero seguramente le haya reconocido, hace poco salió en todos los medios presentando su última novela y desde ese momento unas gran cantidad de busconas han estado intentando llamar su atención. Pero hoy no, hoy no utilizará sus encantos ni sus dotes de seducción, hoy es un día para Silvia, Silvia y él y lo que pudo haber sido y no fue.

Y sino fue solo él tiene la culpa, solo él le dijo que le estaba cortando las alas, solo él dijo que le llamaría a la vuelta de EEUU, solo él se olvido de llamarla en cuanto conoció a la primera Cheerleader, solo él se caso con aquella modelo brasileña de la que se canso a los veinte días.

El tren esta a punto de llegar a Salamanca, la ciudad empieza a traerle nuevos recuerdos, la catedral, la pontificia, tiene ganas de que el tren cese el traqueteo para empezar a pasearla, para recordarla, pero recordarla a su manera no le importa lo que haya cambiado o lo que ya no esta, para él siempre será igual. Aunque es imposible, Luis reza para encontrarse con alguien de los de antes, no de sus amigos a los que ya sabe que verá, sino de sus compañeros de facultad o aquellos que terminaban las noches con él sin apenas saber su nombre. Le gustaría encontrarse con alguna de las chicas sobre las que estuvo, pero quiere verlos tal y como estaban antes, quiere verse igual, a cada paso que da se da cuenta de que no, cada reflejo en los escaparates le dice que ya no es aquel joven de veintidós años que paseaba aquellas calles.

Nada mas llegar a la Plaza de Anaya se ve a si mismo en la cara de los muchos jóvenes que están sentados en los jardines, recuerda las tardes de guitarras y litronas, besos y porros, casi sin darse cuenta se ha sentado sobre la hierba, su traje negro se arruga sin importarle lo más mínimo, la corbata le aprieta y el calor sofocante que azota la ciudad le inunda las axilas. Los jóvenes le miran extrañados no entienden a ese hombre trajeado que se queda extasiado mirando todo lo que pasa a su alrededor.

Luis llora tristemente por la perdida de Silvia, como es posible que un cáncer se llevará al amor de su vida, como puede ser que casi treinta años después la siga amando tanto, ¿era necesaria su muerte para volver a reunirlos? ¿Por que no pudo volver a verla?, ¿por que no cogió ese avión antes?, ¿por que no la volvió a llamar? El se había convertido en un hombre de éxito, su ego se acrecentó a lo largo de los años impidiéndole reconciliarse con su pasado y haciéndole olvidar todo lo que fue, todas las promesas que hizo y que jamás cumplió.

Se levanta ya es la hora de ir al cementerio, allí se encontrará a sus viejos amigos, allí vera por última vez a Silvia encerrada en su cárcel de madera, allí podrá por fin enterrar los recuerdos que le han acompañado los últimos días.

lunes, 19 de noviembre de 2012

OJOS


Comenzamos una nueva semana y de nuevo en el Blog cuento con la colaboración de Miguel Peréz González y Ana Esbec, la foto espectacular.

Por otra parte el texto de hoy habla de hablar sin palabras, de las miradas, podría hablar de amor o de amistad... en fin espero que os guste





OJOS

¿Recuerdas cuando al mirarnos ambos sabíamos lo que el otro iba a decir?
No dejábamos acabar las palabras,
tan solo tus ojos ya me decían si estabas bien, mal
o si lo único que querías era dar un paseo,
agarrados de la mano,
sin abrir boca,
tan solo andar…
Nuestros ojos reflejaban inquietudes y anhelos
Angustias y alegrías
Las mejores sonrisas las vÍ en tu iris
¿Recuerdas cuando al mirarnos ambos sabíamos lo que el otro iba a decir?

miércoles, 14 de noviembre de 2012

GOTAS

El blog no entiende de huelgas y hoy volvemos a trabajar, hacía mucho tiempo que no publicaba nada romántico y melancólico así que me puse a buscar y he encontrado este relato. No me acuerdo de cuando lo escribí la verdad, por el tipo de escritura diría que es de Madrid y tiene alrededor de 4 años (más o menos la misma época en la que me encontraba rodando Cerdas) en fin que me lió, os dejo el relato y espero que os guste y que no me hagáis piquetes en el Blog...





GOTAS

El calor aletargaba mis músculos, el sudor recorría todos los pliegues de mi pecho desnudo. Una pequeña gota bajaba desde mi ojo hasta la comisura de mis labios, pareciendo que llorará.

Otro cigarrillo apagado en el cenicero, otra cerveza acabada en el suelo, la música sigue trayéndome recuerdos… recuerdos de la primera vez que te vi, la primera vez que escuche tu voz, recuerdo la vez que escuche tu risa y mi corazón por momentos dejo de palpitar. Me sorprendo pensando en tus ojos, en tu boca, tus piernas, tu ombligo… y me digo que no puedo seguir asi, no debo seguir pensándote cada día, cada minuto, cada segundo...

Enciendo otro cigarro, me levanto a por otra cerveza y siento como el sudor recorre mi espalda, me pregunto que estarás haciendo, en que estarás pensando, me pregunto si tu también piensas en mí, si yo para ti también soy especial o tan solo alguien más que pasó por tu vida.

En la cocina oigo a la vecina de abajo follar, y una sana envidia recorre mi alma, me decido a abrir la cerveza caliente de la alacena, el amargo liquido recorre mi garganta, odio las bebidas calientes pero el alcohol es lo único que cura las heridas.

Llevo días sin trabajar, días sin poder centrar mi cabeza, días sin poder dejar de soñarte, días sin dejar de amarte. Creo que supe esperar pero también se que esto puede acabar conmigo así que tendré que aprender a vivir otra vez.

Una nueva vida sin ti pero contigo, una vida en la que ya no piense que seas lo más importante, una nueva vida de soledad compartida. Una vida en la que quererme se convierta en mi objetivo y en el momento en que me quiera más a mí de lo que he que podido querer a nadie, decidir volver a buscarte.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

CERDAS, UNA HISTORIA DE AMOR


La entrada de hoy es un tanto extraña ya que no es nada literario propiamente dicho, es mi primer cortometraje rodado hace ya más de 4 años en Madrid. Es un estreno mundial, unicamente una cámara dos actores (entre ellos yo) y dos muy buenas amigas nos sirvieron para realizarlo. Con mil y un errores cuenta una historia de amor y desamor desde un punto de vista muy original.

Muchisimas gracias a Ángeles Arroyo Gil y a Margarita Arroyo Gil por su ayuda ya que como ellas bien saben no hubiera sido posible sin ellas.



No puedo colgar el video directamente así que os dejo el enlace a youtube.



CERDAS, UNA HISTORIA DE AMOR

Gracias a Raúl Álvarez creo que ahora también se puede ver desde aquí...


viernes, 2 de noviembre de 2012

BANCOS EN EL PARQUE


Tras el día de los Santos volvemos a la normalidad, bueno toda la normalidad que se puede tener un viernes, ya estamos todos ansiosos con la llegada del fin de semana y con los planes que vamos a hacer.
Hoy 2 de noviembre además es el cumpleaños de mi sobrinin, el mayor de todos 21 añazos que cumple... le iba a escribir algo y publicarlo pero he decidido escribirlo y mandarselo por correo ya que es una cuestión personal que solo nos importa a nosotros... así que Dieguete a lo largo del fin de semana recibirás un mail...

Además este domingo mis padres cumplen 49 años de casados, así que muchísimas felicidades por todo este record... bueno que me enrollo y no hablo del texto que voy a publicar, he de decir que me lo he encontrado por casualidad mientras hacia limpieza del escritorio, esta escrito en Madrid hace 3 o 4 años pero la acción transcurre en Salamanca, de la época que vivía cerca del Barrio Chino, habla de la necesidad de hablar, de la vejez y de la soledad.

Espero lo disfrutéis.






BANCOS EN EL PARQUE


La mujer caminaba, el taconeo de sus zapatos se oía por toda la barriada, ya no era tan bella como a los veinte, ni tan interesante como a los cuarenta pero a sus cincuenta y tantos aún había hombres que venían a verla.

El paseaba asustadizo, como la primera vez que fue, sus ojos arrugados se fijaron de nuevo en ella, siempre era ella, se conocían desde hacia más de treinta años y siempre le empezaba a hablar acobardado.

Ponen un precio, él paga obediente, ella guarda los billetes en una vieja cartera, él no quiere subir aún, prefiere sentarse en el banco del parque, ella lo acompaña. Allí el viejo comienza a hablar, de sus nietos, de sus hijos, de su difunta. Recuerda el día que nació el primero, cuánto lloró Almudena, incluso le enseña algunas fotos, el color sepia lo recorre todo. La vieja Magdalena, escucha atenta, su mano recorre la fina pierna de Ernesto y su mirada se clava en esos ojos llenos de cataratas.

Él sigue hablando, no para de hablar de todo y de nada, ella como desde hace años solo escucha, asiente y sonrie, se entristece cuando tiene que hacerlo y suelta una risotada cuando él también lo hace. Hoy no subirán a la habitación, a decir verdad nunca han subido, él ya esta vacío, ya no tiene nada que expulsar.

Se dan dos suaves besos en las mejillas y se despiden, ella vuelve a su esquina y él prosigue su torpe caminar por las viejas calles de la ciudad.

viernes, 28 de septiembre de 2012

TIRADO EN LA CAMA



Tras la entrada del miércoles que hablaba del amor de dos amigos que se acaban de casar y la del lunes que hablaba del miedo a actuar, hoy toca una entrada que habla del desamor, de como una ruptura rompe tu alma en mil pedazos. Pero de todas las rupturas se sale y lo que ayer era tristeza hoy solo es un recuerdo bonito o un relato desgarrador. En fin que la vida sigue y pese a que el texto que sigue a continuación sea duro hay que saber recomponerse y volver a vivir, volver a salir, volver a sentir.

La foto que acompaña al texto es de nuevo Nicolas Rodríguez Crespo, y no es por nada pero a mi me parece maravillosa, muchísimas gracias.

PD: a petición de bastantes de los lectores del Blog y de algunos amigos he comenzado a escribir un texto más largo, no quiero llamarlo novela ya que a lo mejor en la página 10 me aburro y lo lanzo a la basura... os iré informando sobre como va. Muchas gracias por leerme.











Tirado en la cama, los ojos aún llorosos y el corazón aún roto. Los días pasan y aquí no queda nada, tan solo un techo blanquecino, una cama sin hacer y un hombre desnudo en ella, sin rastro de ti, sin rastro de tu silueta desnuda en la cama, nada, nada.

Flujo de pensamientos que dicen que te perdí, flujo de pensamientos que cuentan que no hice todo lo posible por retenerte, pensamientos que quizás acierten, yo que se realmente no puedo pensar.

Mi corazón late fuerte, oí tu voz por la escalera, oigo tus pasos acercándose, los latidos se disparan, tu taconeo incesante, ya imagino tu cara, tus hombros, tus pechos, tus muslos, tus piernas, tus pequeños pies tus deditos, sigo oyéndolo pero cada vez más lejos, más lejos, más lejos. Dejo de ver. Pero mantengo en mi recuerdo tu cuerpo, tu mente, tus palabras.

Que duro es pensar que lo tuviste todo y lo dejaste marchar. La soledad se abate sobre mi cuerpo y mi alma, tú eras mi luz, y ahora todo es noche, tú eras mi sentir y ahora no siento nada. Ahora hay dos mentes solas que no quieren estarlo, dos cuerpos solos que desearían estar juntos, la soledad nos ha conquistado, como una horda de fieros hunos conquistaba una aldea, pero no todo esta perdido aun quedan los recuerdos. Mis recuerdos, tus recuerdos, lo nuestro.

Lo más bello que hubo nunca, lo más importante, no importaban las guerras ni las batallas, no importaba la hambruna ni el duro trabajo, tan solo tú eras importante. Llegar a casa y encontrarte, hablar, besarnos apasionadamente, sentir tus manos contra las mías, sentir tus labios en los míos, sentir tu piel tersa apoyándose en mi cuerpo, acaso ¿hay algo mas bonito que dos personas que se aman? No lo se ni me importa, tan solo tu me importas.

Un día más, otro día perdido sin ti a mi lado. La gente habla yo, no escucho, la tele encendida yo no veo, las flores en la mesa yo, no huelo, la comida en el horno yo… ya no como.

La mente perdida, tanto como siempre, pero ya no tengo con quien perderme en mis fantasías, ya no tengo con quien ir, ahora solo hay la nada, y es lo más horrible que puede haber. Mi mente perdida ¿dónde iba a estar?

Me encuentro mal, siento que la amargura ya ha invadido mi cuerpo, ha entrado rápidamente por los pies y se ha ido extendiendo rápidamente por todo el cuerpo, ahora ya he sido conquistado, no me queda más que llorar, sufrir ya no hay nada por lo que vivir, tu no estas, yo no quiero estar, la vida ya da igual.

Leo lo que he escrito y me doy cuenta de que estas frases sin orden ni coherencia son fiel reflejo de mi. Frases sin más sentido del que le quieras sacar, frases para ti o más bien para mi, desahogo mental, una buena lavativa de sentimientos, una reflexión acerca de todo, intentar desanudar un estomago hecho trizas por amor…

lunes, 24 de septiembre de 2012

BIBLIOTECA


En esta ocasión la entrada que voy a publicar vuelve a hablar del miedo a actuar, de la falta de valentía, de esas situaciones que sabes que tienes que hacer algo, tienes que acercarte a hablar pero un ancla invisible impide que tus piernas te obedezcan. El relato nos ha ocurrido a todos, en ocasiones nos hemos acercado y en otras la oportunidad se marchó...

La fotografía que lo acompaña es de Miguel Pérez González y la guapísima Andrea Campos Rodríguez, como siempre geniales.

PD: esta entrada se la dedico a mi sobrina Paula Rodríguez que en estos momentos ya se encuentra en Madrid disfrutando de su primer año universitario; se muy feliz, diviértete mucho y saca tiempo para estudiar de vez en cuando.






BIBLIOTECA

Miradas furtivas de biblioteca, 
labios que no besarás. 
Ella te mira, tu la miras 
simple juego que no fructificará.
Vuelves  a mirar,
ella rápidamente aparta su mirada de ti 
y mira sus apuntes.
El juego se repite una y mil veces. 
La biblioteca va a cerrar, 
y tu, no has pasado de la página tres.
Se levanta, recoge, se marcha; tu haces lo mismo. 
Sabes lo que pudo pasar, pero ya da igual.
La volverás a ver en la biblioteca o en un bar, 
y entonces sí, entonces atacaras. 
Pero inconscientemente sabes que no volverás verla.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

LAMENTO HABER VENIDO HOY

Ayer andaba perdido, no sabía que publicar... no sabía si intentar escribir algo nuevo o usar alguno de esos textos que tengo guardados en el cajón. Estaba a punto de publicar un relato largo y melancólico pero no quería resultar demasiado tristón o moñas o como queráis llamarlo. Y de repente, rebuscando entre los archivos del ordenador, escondido entre docs del trabajo y de la facultad, me encuentro con este texto, que bien podría ser el inicio de un corto, un dialogo sacado de la nada, sin orden ni concierto.

Espero os guste.






LAMENTO HABER VENIDO HOY

- Lamento haber venido hoy.
- Quizás debieras llamarme mañana  y...  hablamos.
- Es que ¿ya no me quieres?
- Nunca dije que te quisiera.

El hombre se levanta de la cama, ella de pie, enfrente del espejo, probandose un nuevo sujetador. El mira su reflejo, ella tambien, él quiere seguir hablando ella hace tiempo que dijo su última palabra.

- Entonces debería irme.

Ella no contesta, el hombre se toca la barba de tres días por la que ella tanto se quejaba, no quiere marcharse, no quiere dejar de ver esa espalda y ese reflejo que le ignora. Camina lentamente hacia la puerta de la habitación.

- Entonces ¿mañana te llamo?

De nuevo el silencio le responde, abre la puerta y sale, nadie le despide, nadie le dice nada, tan solo el silencio de un pasillo de hotel. Mientras camina hacia los ascensores espera que ella le grite: te quiero, quedate una noche más. Pero tan solo una limpiadora con su carrito interrumpe el silencio de la noche.