jueves, 10 de enero de 2013

LAGRIMAS SOBRE TIERRA REMOVIDA


Lo primero pedir disculpas, lo siento, lo siento, lo siento, pero entre las navidades, los turrones, las copitas de más, los excesos, el trabajo y demás no he tenido tiempo para nada... en serio no me odiéis pero lo he logrado hoy se publica el capítulo final. Y el lunes que viene comenzamos una nueva historia con nuevos personajes que creo que os va a gustar más que esta y lo mejor de lo mejor ya esta concluida por lo que no habrá tiempos de espera tan largos... Para que veáis que pienso en todo os dejo los enlaces a los capítulos anteriores por si queréis hacer memoria. Espero que os guste y de nuevo lo siento...





LAGRIMAS SOBRE TIERRA REMOVIDA (Capítulo 4 y Final)


La realidad se hace latente para Luis en los ojos ansiosos de la joven. Ella espera que él hable, que sea el hombre del que tantas historias su madre le contaba, el famoso escritor, el autor de aquellas cartas de amor que ella había releído cientos de veces siendo niña. Aquellas cartas que le habían hecho sentir y esperar ser ella algún día la protagonista.

Pero Luis permanece inmóvil, nada queda de su fiereza, en el cementerio su personalidad ha vuelto a cambiar, de nuevo es el crío de 18 años que cambiaba de ciudad, de nuevo le cuesta entablar una conversación, ha perdido su seguridad y tan solo desea poder marcharse cuanto antes .

Anya nota su miedo, siente la incomodidad del hombre y no entiende como es posible que este sea el seductor, el novelista galardonado cuya prosa logra que todas las mujeres del mundo desearan poseerlo.

Se miran, el silencio lo cubre todo, ella con firmeza se acerca le da dos besos y se marcha. Luis no logra despedirse, no logra darle el pésame, no puede decirle lo importante que era su madre para él, no logra decirle nada. Poco a poco se va quedando solo, sus viejos amigos se despiden, prometen verse pronto, pese a saber que la próxima vez será en circunstancias similares. Luis se queda, tan solo la brisa que mueve los cipreses le hace compañía, la mirada fija en la lápida. Quiere decir algo, despedirse de Silvia pero tan solo una lagrima recorre su cara hasta caer sobre la tierra removida...



De nuevo el tren, el bamboleo, el ordenador sobre la mesita, esta vez tan solo un documento en blanco ¿su próxima novela?, la joven azafata que lo mira y Luis con su sonrisa picara concierta la cita en el baño del vagón.

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