Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de septiembre de 2012

SEGUIR BAJANDO


La entrada del día de hoy como ya he informado en Facebook y Twitter es una novedad, recién salida del horno, escrita el pasado lunes en una de esas noches insomnes que acrecentan la creatividad.

La entrada por una vez y que no sirva de precedente no es melancólica, ni triste, ni se basa en el recuerdo. Esta entrada es un poco subidita de tono y por ello me ha costado poner fotos que la describan.

En fin a continuación esta entrada, recién nacida y con el cordón umbilical aún por cortar...

PD: os habéis dado cuenta de que ayer no publique, eso es debido a que a partir de ahora se realizarán tres publicaciones semanales: Lunes, Miércoles y Viernes. No quiero agobiaros con más.




SEGUIR BAJANDO


Su desnudez me daba la espalda
La lenta respiración del sueño hacia que su cuerpo elevara las sabanas
Comencé a recorrer con los dedos su cuello para poco a poco bajar por su columna
Mis dedos seguían hasta llegar a esos muslos que horas antes agarraba con fiereza
Acerque mis labios a su cuello y sentí como ella lo agradecía
Comencé a besarla provocando que su piel se erizará
En ese momento se volteó y en lugar de su nuca ahora eran sus labios lo que besaba
Mordisquee con ligereza la carnosidad y con tranquilidad bailaron nuestras lenguas
Con la yema de los dedos comencé a tocarle sus senos que se me ofrecían imponentes
Nuestras respiraciones cada vez más agitadas se unieron al igual que nuestros cuerpos
Mi boca siguió bajando y se entretuvo en sus pechos
Continúe mi camino sin dejar de besar ningún hueco
Me deleite en su ombligo y me introduje durante un tiempo en su sexo
Su respiración cada vez más agitada, sus manos apretándome contra ella
Pequeños grititos que presagiaban mi victoria
Aún sofocada me obligo a besarla, a mezclar nuestros sudores
Y volvimos a quedarnos dormidos

lunes, 10 de septiembre de 2012

UNIVERSIDAD


Comenzamos la semana, un nuevo lunes de Septiembre, comienza el curso, los niños hoy tienen su primer día de escuela. Las universidades comienzan a abrir sus puertas y las novatadas, reencuentros y bienvenidas inundan las ciudades universitarias.

Tengo la suerte de que este fin de semana que he pasado en Madrid he rememorado muchas de las experiencias que creía haber olvidado con el paso del tiempo, una vuelta a la epoca universitaria, tan importante en mi vida, este fin de semana de presentaciones, de puteos, de análisis de los novatos y sobre todo de las novatas. En fin unos días en los que los recuerdos universitarios volvieron a mi cabeza y por ello os dejo un texto que escribí poco después de dejar Salamanca. El género es casi epistolar, ya que en un principio era una carta para mis compañeros de Residencia. También hay que decir que este relato forma parte de un diptico y que el lunes que viene pondré el otro relato.


Espero os guste.







UNIVERSIDAD

La universidad comenzó como todos los juguetes nuevos en las manos de un niño. Todos nosotros, jóvenes ingenuos jugamos con nuestras vidas, toqueteamos todos los botones que se nos presentaban y no dejábamos oportunidad de seguir probando todo lo que se ponía delante de nuestras narices.
Poco a poco fuimos creciendo, nos hicimos amigos y empezamos a compartir nuestros secretos, nuestros sentimientos y nuestras frustraciones. Más tarde algunos nos enamoramos, vivimos nuestros romances de juventud, exprimimos el jugo del amor hasta dejarlo sin nada y de este modo… acabó. Sufrimos juntos los desamores y gracias a ello nos fuimos uniendo aún más.

Parece que todos crecemos, vamos madurando… dejamos de hablar de la cantidad de alcohol que podemos beber para empezar a hablar de restaurantes o de viajes a otros países con la novia.

Ya no nos importa en que bar el calimocho cuesta menos o donde ponen el mejor tequila de toda la ciudad, ahora hablamos de hipotecas, de ofertas de trabajo y de la posibilidad de una boda… pero a fin de cuentas ¿tanto hemos cambiado en tan poco tiempo?, ¿tan mayores nos hemos hecho? ¿Acaso los temas de los que discutíamos antes han dejado de interesarnos? O es posible que al hacernos mayores nos volvamos hipócritas y dejemos de hablarlos por parecer infantiles a los ojos de los demás.

En parte la madurez consiste en eso en dejar atrás todo ese infantilismo que era propio de nosotros y comenzar a priorizar otros temas que antes no solo no nos importaban sino que nos parecía que nunca llegarían a interesarnos.

No quiero decir con esto que nos debamos convertir en eternos Peter Panes y vivir en un mundo alternativo en el que no creceríamos nunca, lo que pido es algo distinto… creo que no debemos olvidarnos de nuestro YO interior que pese a que muchos intentemOs acallar sigue estando allí, o mejor dicho aquí dentro de nuestro corazón y nuestra alma, debemos escucharlo y en ocasiones deberíamos olvidar todo aquello que la sociedad dictamina como correcto para actuar según nuestros propios principios que en tantas ocasiones nos han señalado el camino.

lunes, 3 de septiembre de 2012

VOZ


Hoy lunes no tengo muy claro que relato publicar, quizás sea porque ya se va acabando el verano o porque el fin de semana celebramos buenas nuevas, pero el relato que quería publicar el sábado ya no me parece tan bueno y sin embargo hay otros que han ido cogiendo fuerza para ser publicados... En fin que estoy bastante perdido no se con que lectura amenizaros un poco la mañana de lunés, no se si ser melancólico o esperanzador, hablar de rupturas o de amor, relatar vivencias o ficción, en fin que con el rato que llevo escribiendo la entrada me voy enredando más y más en mis pensamientos...

Finalmente me decido, os dejo el pequeño relato que había decidido publicar el sabado. Es un poquito más largo, es triste, es melancolía pura y dura; surgió de una discusión entre amigos en un bar sobre que era lo primero que se olvidaba de la persona amada. Espero os guste y a ver si os animáis y comentáis un poquito.

Muchas gracias

Miguel Rodríguez Bollon





VOZ

Hace tiempo que todo acabo, el nosotros se convirtió en tu y yo, nuestras cosas se convirtieron en tus cosas o las mías. Ya no tenemos problemas, los tuyos son solo parte de ti y los míos ya nada te importan. Pero aún así sigo recordando tu cara, sigo viendo tu cuerpo desnudo sobre la cama, sigo sintiendo tu aliento en mi nuca y tus manos sobre mi vientre.

Lo primero que olvide fue tu voz… los aromas los mantengo durante años, esa colonia que me recuerda a la primera cita, el champú que cautivo mi olfato la primera vez que nos acostamos, el aroma del gel que impregno nuestros cuerpos desnudos…

Recuerdo nuestras conversaciones, nuestras discusiones pero no consigo escucharte, no puedo recordar tu tono, tu timbre, tu voz.

Recuerdo cada uno de los pliegues de tu cuerpo, cada pequeña imperfección, también siento en mis manos el roce de tu pelo, pero no te oigo… por mucho  que me esfuerce me es imposible tener tu voz cerca…

En ocasiones me gustaría, poder recordar tu voz reprochándome algo, poder volver a escuchar tus gemidos en la oscuridad de la noche o porque no, poder volver a hablar de algo que tan solo a ti y a mi nos interese. Pero todo eso acabó y ya nada puedo hacer para volverte a escuchar…

Quizás haya idealizado tus conversaciones, o quizás mi mente frívola te siga venerando, todo aquello que contabas ahora me parece maravilloso pero… ¿por qué tan solo puedo recordar el contenido? ¿por qué no puedo tener en mi cabeza el continente…? ¿por qué no puedo recordar tu voz en mi cabeza y dejar que me hable antes de dormir?  ¿por qué no puedo tergiversar tus palabras y volver a escuchar que me quieres? 

jueves, 30 de agosto de 2012

EBANO


Hoy tampoco quiero publicar un escrito demasiado sentimental, que sino va a parecer que me paso el día llorando por las esquinas y no es así.  Este texto no es tan poético como los anteriores (a nivel de estructura) pero pese a los años (creo que es de mi primera época Salmantina) creo que esta bastante bien y es muy visual. Espero que os guste.









EBANO



Su piel de ébano tocaba dulcemente las sabanas blancas, yo observaba desde mi silla aquel cuerpo dormido. Recorría con la mirada aquellas zonas que horas antes habían recorrido mis labios y mis dedos, lentamente deteniéndome en cada suspiro, en cada respiración agitada.

Ahora tan solo con mirarla me acordaba de lo sucedido horas antes, noche de borrachera en la que por cuestión de falta  de cabeza había acabado en la cama de aquella mulata, habíamos jugado durante la noche y ahora a la luz del sol ella dormía complacida.

Aun recordaba sus labios sabrosos, que sabían a gloria, me veía morderlos con fiereza mientras con mis manos agarraba fuertemente sus pechos dorados. Nuestro sudor comenzó a mezclarse al tiempo que yo comenzaba a bajar por el valle de su estomago para llegar hasta su ingle, en la que me detuve hasta que los gritos comenzaron a escandalizar a los vecinos.