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jueves, 7 de febrero de 2013

CALEIDOSCOPIO

Comenzamos un nuevo relato, quizás sea lo más extraño que he escrito pero creo que os puede gustar. Poquito a poco iremos acercándonos a este mundo caleidoscópico que espero plasmar y que os interese.



CALEIDOSCOPIO (1)



Ahí estaba ella, con su mirada perdida por los años de interna, esos años encerrada que la alejaron del mundo. Llevaba más de 15 alejada de la sociedad, 15 años lejos de sus seres queridos y rodeada por la enajenación. Los gritos le despertaban por las noches, las carreras de los enfermeros por los pasillos y las camillas que recorrían a toda velocidad las instalaciones del psiquiátrico.

Quería salir, cuando entró tan solo era una niña y ahora casi había cumplido los 35, tan solo dos tenues cicatrices en sus muñecas le recordaban su pasado, le hacían ver quien había sido y como había llegado al viejo hospital que había sido su hogar durante más de diez años.

A veces por la noche, a mitad del sueño, se levantaba sobresaltada, el sudor cubría sus mejillas, tenía miedo pero no sabía de que, quizás fuera el miedo que le provoco la primera vez, el miedo que estuvo a punto de acabar con su vida, quizás aún no estuviera preparada para vivir en el mundo, quizás aún no estuviera curada.

El doctor dijo que si escribía en tercera persona me sentiría mejor, dejaría de sentir miedo, no temería el dejar de levantarme la mañana siguiente, la oscuridad se mantendría apartada de mí. Pero la escritura no me sirve, no logro apartar la negrura de mi alma y la tercera persona hace que me aparte demasiado del relato, así que a partir de ahora cambia el narrador.

viernes, 2 de noviembre de 2012

BANCOS EN EL PARQUE


Tras el día de los Santos volvemos a la normalidad, bueno toda la normalidad que se puede tener un viernes, ya estamos todos ansiosos con la llegada del fin de semana y con los planes que vamos a hacer.
Hoy 2 de noviembre además es el cumpleaños de mi sobrinin, el mayor de todos 21 añazos que cumple... le iba a escribir algo y publicarlo pero he decidido escribirlo y mandarselo por correo ya que es una cuestión personal que solo nos importa a nosotros... así que Dieguete a lo largo del fin de semana recibirás un mail...

Además este domingo mis padres cumplen 49 años de casados, así que muchísimas felicidades por todo este record... bueno que me enrollo y no hablo del texto que voy a publicar, he de decir que me lo he encontrado por casualidad mientras hacia limpieza del escritorio, esta escrito en Madrid hace 3 o 4 años pero la acción transcurre en Salamanca, de la época que vivía cerca del Barrio Chino, habla de la necesidad de hablar, de la vejez y de la soledad.

Espero lo disfrutéis.






BANCOS EN EL PARQUE


La mujer caminaba, el taconeo de sus zapatos se oía por toda la barriada, ya no era tan bella como a los veinte, ni tan interesante como a los cuarenta pero a sus cincuenta y tantos aún había hombres que venían a verla.

El paseaba asustadizo, como la primera vez que fue, sus ojos arrugados se fijaron de nuevo en ella, siempre era ella, se conocían desde hacia más de treinta años y siempre le empezaba a hablar acobardado.

Ponen un precio, él paga obediente, ella guarda los billetes en una vieja cartera, él no quiere subir aún, prefiere sentarse en el banco del parque, ella lo acompaña. Allí el viejo comienza a hablar, de sus nietos, de sus hijos, de su difunta. Recuerda el día que nació el primero, cuánto lloró Almudena, incluso le enseña algunas fotos, el color sepia lo recorre todo. La vieja Magdalena, escucha atenta, su mano recorre la fina pierna de Ernesto y su mirada se clava en esos ojos llenos de cataratas.

Él sigue hablando, no para de hablar de todo y de nada, ella como desde hace años solo escucha, asiente y sonrie, se entristece cuando tiene que hacerlo y suelta una risotada cuando él también lo hace. Hoy no subirán a la habitación, a decir verdad nunca han subido, él ya esta vacío, ya no tiene nada que expulsar.

Se dan dos suaves besos en las mejillas y se despiden, ella vuelve a su esquina y él prosigue su torpe caminar por las viejas calles de la ciudad.

miércoles, 24 de octubre de 2012

PENSABA


Otro día más, la lluvia, el frio, las ganas de llegar a casa después del trabajo y ponerte debajo de la mantita a ver una película o a leer un buen libro... poquito a poco el otoño ha llegado y espero que no este siendo demasiado duro.

La entrada de hoy es una novedad, ya lo había dicho el viernes pasado así que nadie se habrá sorprendido, la escribí tras mi vuelta de Berlín y la verdad es que en su momento me gusto bastante, ahora ya le veo todos los fallos... pero prefiero que seáis vosotros los que juzguéis.







PENSABA

Pensaba que te pensaba sin saber que realmente te creaba.
No existías, salvo en mi mente, no existías.
Tu tan solo eres una molécula comparada con lo que en mi cabeza has llegado a ser.
Tus ojos, elementos sin vida en comparación con las grandes fuentes azules que he creado.
Tu voz altisonante y desagradable en contra de la melodía que sale de mi cerebro.
Sin mí, nada eres, y yo sin ti,
nada soy.

viernes, 14 de septiembre de 2012

ME GUSTA



Último día de la semana y última publicación de la misma, hoy publico otro de mis poemillas favoritos, quizás ese sentimiento de amor imposible sea lo que me guste, quizás la falta de contacto entre los dos personajes sea lo que me deje absorto, quizás esa timidez innata del personaje que relata la historia me recuerde a mi propia timidez en algunos momentos que pudieron cambiar mi vida. En fin os dejo el relato a continuación de la foto de Miguel Peréz González un talento innegable el de este chico que también colaborará con sus fotografías en el Blog y por eso le doy las gracias, a él y a sus modelos en esta ocasión la guapa Ana Esbec. Muchas gracias a los dos por vuestra colaboración.

PD: no me iba a olvidar de felicitar en el Blog a mi buen amigo Raúl Alvárez que mañana se casa, muchisimas felicidades a él y a la pobre Sandra que tendrá que aguantarlo...

Sin más el relato





ME GUSTA

Me gusta verte a lo lejos, mientras piensas.
Me gusta observarte absorta en tus ideas.
Mordiéndote el labio con delicadeza y dejando entrever unos dientes blancos como la nieve.
Me gusta mirarte sin que te des cuenta.
Porque nunca te has dado cuenta de cómo te miro.
Ni siquiera sabes que existo, tu nunca me has visto.
Sin embargo yo lo conozco todo de ti.
Se de memoria todos tus movimientos.
E incluso en ocasiones se lo que estas pensando.
Y tu siempre allí, a lo lejos.
Y eso no va a cambiar.
Todo se mantendrá igual.