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jueves, 17 de enero de 2013

HACES DE LUZ (TERCERA PARTE)


Continuamos con el relato, que por lo que se me comenta os esta gustando, como veis este va rápido el único problema es que no se si terminarlo con el próximo capítulo o continuar con la historia... bueno ya veréis como va surgiendo.

Muchas gracias por vuestro apoyo



HACES DE LUZ (TERCERA PARTE)

El día pasa lento en el pueblo, Aurelio ya ha terminado de dar de comer a los animales y se dispone a coger el viejo tractor, mira a su pueblo desde la cabina, un pueblo fantasma, no hay ruidos, no hay niños, no hay nada, tan solo quedan ellos y parece que no por mucho tiempo. Aurelio también recuerda, el silencio del pueblo ayuda a rememorar, además no hay mucho que hacer. Aurelio se ve el día de su boda, en la iglesia y los bautizos y las comuniones, Aurora siempre fue muy creyente, a él nunca le importo demasiado lo que contaban los curas. Recuerda sus partidas en el bar con el Herminio y Eustaquio. Recuerda la parada de autobús donde dejo a Ramiro la última vez que le vio. Orgulloso de que su hijo se hiciera militar, sería un héroe y llevaría su apellido a lo largo del mundo, pero su hijo cayo pronto y el corazón de Aurelio sufrió su primer infarto.

El sol cubre los campos de trigo, el pelo gris de Aurelio resplandece y las pequeñas gotas de sudor realizan carreras a lo largo de su cara. Aurelio esta sofocado, ya no es joven y el trabajo sigue siendo duro. Ojala estuvieran mis hijos para ayudarme, piensa el viejo. Pero no, hace años que se fueron y tan solo quedan sus llamadas y sus postales de UNICEF por Navidad. Pandilla de ingratos, se enfada Aurelio, pero quien puede culparles, el pueblo esta muerto y tan solo la vida de Aurora lo mantiene en pié.

Poco a poco, el sol recorre el cielo y la oscuridad empieza a ganar la batalla cuando Aurelio vuelve a casa, no ha comido en todo el día, cada vez tiene menos hambre. Aurora ha preparado un guiso que Aurelio lucha por comer entero. Aurelio no deja de hablar en todo el rato, cuenta como ha pasado el día, lo duro que es su trabajo, mezcla los recuerdos con anécdotas antiguas, Aurora lo mira, se da cuenta de que su discurso es inconexo, ya no tiene la verborrea de antes, pero sigue siendo su Aurelio, tras esa capa de arrugas, debajo de esos cabellos canosos aún esta él, incansable, imaginativo, hermoso, ese Aurelio de sus recuerdos que la sedujo a los dieciséis y a los setenta y seis la sigue enamorando. Aurelio no cesa de hablar, ahora vuelve a contar cuando fueron a la casa del tío Eustaquio a robar una gallina, el teléfono suena, Aurora se sobresalta, hace días que no sonaba. Es Alfonso, vendrá el martes, para firmar unos papeles, no quiere hablar con Papa, los tonos suenan al otro lado, Aurora le dice te quiero.

La noche lo cubre todo, Aurelio y Aurora sentados en la sala, la chimenea apagada, él ya no tiene fuerzas para ir a cortar leña, la tele desenchufada. Aurelio sigue hablando, Aurora no puede dejar de pensar en sus hijos, en como lleva meses sin ver a Alfonso, recuerda a sus nietos, ya deben de estar enormes. Piensa en el momento en que Alfonso les dijo que se fueran del pueblo, el momento en que estuvieron a punto de venderlo todo para irse a vivir a una pequeña casita a las afueras de la ciudad, Aurelio se negó, no podía soportar la idea de abandonar su casa, sus campos, sus animales y Aurora como siempre aguanto fiel, la negación de Aurelio provocó el enfado de Alfonso hacia años que no hablaba con su padre y cuando lo hacía no  mostraba el menor cariño. A ella no le hubiera importado marcharse con su hijo y sus nietos, porque para ella el pueblo no era algo físico, ella quería estar con los suyos y según se fueron marchando, el pueblo se fue con ellos. Ahora ya solo quedan los dos, no hay partidas en el bar, no hay niños que jueguen en las calles, por no haber ya no hay ni misa los domingos… pero Aurora no puede decir que este triste, la vida con el viejo que se sienta a su lado es más que suficiente, aunque en ocasiones le gustaría volver a oír risas, carreras por los pasillos y grandes discusiones acerca de a quién le toca poner la mesa.

Aurelio se levanta para irse a dormir, se encuentra cansado, cada vez se acuesta antes pero no puede dormir, se pasa las noches en vela, dando vueltas a la cama y cuando por fin duerme los haces de luz vuelven entrar por la ventana. Aurora le sigue, suben lentamente las escaleras. Ambos se ponen sus ropas de dormir, no llegan a desnudarse del todo, hace años que no ven el cuerpo del otro, hace años que no hacen el amor, pero no les hace falta, su amor ya no esta basado en el contacto brutal de las noches de pasión, su amor esta hecho de pequeños roces de pies en la oscuridad de la noche, de besos en los parpados, de miradas furtivas sin que el otro se de cuenta, su amor esta hecho de rutina y cariño.

La noche pasa lenta para Aurelio, escucha los gruñidos de la casa, los golpes de la contraventana que quedo abierta en la cocina, las respiraciones de Aurora, lo oye todo y quisiera no oír nada, porque ya no duerme como antes, cuando era joven daba igual la cama o el suelo el dormía placidamente ocho, diez, doce horas, ahora daría lo que fuera por dormir más de dos.

El día llega, Aurelio se despierta, más dolorido que el día anterior pero mucho menos que el siguiente, empieza de nuevo el ritual de movimientos, pero hoy no es un día normal, hoy nadie mira a Aurelio, nadie recuerda el pasado, nadie respira a su lado. 

viernes, 28 de septiembre de 2012

TIRADO EN LA CAMA



Tras la entrada del miércoles que hablaba del amor de dos amigos que se acaban de casar y la del lunes que hablaba del miedo a actuar, hoy toca una entrada que habla del desamor, de como una ruptura rompe tu alma en mil pedazos. Pero de todas las rupturas se sale y lo que ayer era tristeza hoy solo es un recuerdo bonito o un relato desgarrador. En fin que la vida sigue y pese a que el texto que sigue a continuación sea duro hay que saber recomponerse y volver a vivir, volver a salir, volver a sentir.

La foto que acompaña al texto es de nuevo Nicolas Rodríguez Crespo, y no es por nada pero a mi me parece maravillosa, muchísimas gracias.

PD: a petición de bastantes de los lectores del Blog y de algunos amigos he comenzado a escribir un texto más largo, no quiero llamarlo novela ya que a lo mejor en la página 10 me aburro y lo lanzo a la basura... os iré informando sobre como va. Muchas gracias por leerme.











Tirado en la cama, los ojos aún llorosos y el corazón aún roto. Los días pasan y aquí no queda nada, tan solo un techo blanquecino, una cama sin hacer y un hombre desnudo en ella, sin rastro de ti, sin rastro de tu silueta desnuda en la cama, nada, nada.

Flujo de pensamientos que dicen que te perdí, flujo de pensamientos que cuentan que no hice todo lo posible por retenerte, pensamientos que quizás acierten, yo que se realmente no puedo pensar.

Mi corazón late fuerte, oí tu voz por la escalera, oigo tus pasos acercándose, los latidos se disparan, tu taconeo incesante, ya imagino tu cara, tus hombros, tus pechos, tus muslos, tus piernas, tus pequeños pies tus deditos, sigo oyéndolo pero cada vez más lejos, más lejos, más lejos. Dejo de ver. Pero mantengo en mi recuerdo tu cuerpo, tu mente, tus palabras.

Que duro es pensar que lo tuviste todo y lo dejaste marchar. La soledad se abate sobre mi cuerpo y mi alma, tú eras mi luz, y ahora todo es noche, tú eras mi sentir y ahora no siento nada. Ahora hay dos mentes solas que no quieren estarlo, dos cuerpos solos que desearían estar juntos, la soledad nos ha conquistado, como una horda de fieros hunos conquistaba una aldea, pero no todo esta perdido aun quedan los recuerdos. Mis recuerdos, tus recuerdos, lo nuestro.

Lo más bello que hubo nunca, lo más importante, no importaban las guerras ni las batallas, no importaba la hambruna ni el duro trabajo, tan solo tú eras importante. Llegar a casa y encontrarte, hablar, besarnos apasionadamente, sentir tus manos contra las mías, sentir tus labios en los míos, sentir tu piel tersa apoyándose en mi cuerpo, acaso ¿hay algo mas bonito que dos personas que se aman? No lo se ni me importa, tan solo tu me importas.

Un día más, otro día perdido sin ti a mi lado. La gente habla yo, no escucho, la tele encendida yo no veo, las flores en la mesa yo, no huelo, la comida en el horno yo… ya no como.

La mente perdida, tanto como siempre, pero ya no tengo con quien perderme en mis fantasías, ya no tengo con quien ir, ahora solo hay la nada, y es lo más horrible que puede haber. Mi mente perdida ¿dónde iba a estar?

Me encuentro mal, siento que la amargura ya ha invadido mi cuerpo, ha entrado rápidamente por los pies y se ha ido extendiendo rápidamente por todo el cuerpo, ahora ya he sido conquistado, no me queda más que llorar, sufrir ya no hay nada por lo que vivir, tu no estas, yo no quiero estar, la vida ya da igual.

Leo lo que he escrito y me doy cuenta de que estas frases sin orden ni coherencia son fiel reflejo de mi. Frases sin más sentido del que le quieras sacar, frases para ti o más bien para mi, desahogo mental, una buena lavativa de sentimientos, una reflexión acerca de todo, intentar desanudar un estomago hecho trizas por amor…

lunes, 27 de agosto de 2012

SALTAR


Este es un pequeño relato que escribí hace mucho tiempo, quizás de mi etapa en Barcelona, lo encontre en una libreta de esas que me acompañan y decidí transcribirlo tal y como estaba, sin pulir, sin arreglar, tan solo coger las palabras del papel y meterlas en el ordenador. Tiene miles de fallos lo se pero espero que os guste.



SALTAR


¿Nunca has pensando en saltar? ¿Dejarlo todo a un lado e irte?

El metro se acerca; adiós a los problemas, a los sinsabores.

Adiós a las tristezas y las penas, adiós a los BESOS.

No, no los besos no quiero perderlos, ni las caricias, ni lo que recorre mi cuerpo cuando te veo.

Eso no quiero perderlo. No quiero dejar a deber ningún beso, ninguna caricia.

No quiero dejar de sentir… el metro para  y yo subo en él.