jueves, 31 de enero de 2013

HACES DE LUZ (integro)

Bueno soy un jeta, lo se... pero aquí os dejo en una sola entrada y para que os resulte más sencillo todos los capítulos de "Haces de Luz" aquellos que no lo han leído tienen la oportunidad de leerlo de tirón y los que ya lo han leído... pues pueden volver a hacerlo de seguido.



CAP 1
CAP 2
CAP 3
CAP 4
CAP 5
CAP 6
CAP FINAL

miércoles, 30 de enero de 2013

HACES DE LUZ (CAPÍTULO FINAL)

Pues ya hemos llegado al final, ya se que tenía que haberlo publicado esta mañana pero entre el trabajo y demás no he sacado ni un minuto, espero os guste el final que le he dado. Me ha resultado muy dificil acabar esta historia... pero bueno. El viernes publico un poemilla de estos cortos que me gustan a mi y la semana que viene empezamos una nueva historia.





HACES DE LUZ (CAPÍTULO FINAL)


La última noche en la casa llega para los dos, con pocas palabras sus corazones se han ido acercando, los últimos días han desayunado juntos e incluso Aurora ha ayudado a su abuelo en las cuestiones del campo. Sin embargo su abuelo no ha pisado el desván y la niña ha visto alguna lagrima surcando las arrugas de la cara del anciano.

El sol cae en el pueblo, en otros tiempos los niños irían a sus casas raudos para cenar, ahora tan solo una suave brisa recorre las calles del pueblo. Aurora prepara la cena, su abuelo lleva días sin probar bocado. Aurora sabe que mañana volverá a la ciudad, verá a sus amigas, a los chicos, recuperará el sonido de un mensaje del whatsapp; pero no esta feliz ni nerviosa, siente como su estomago se estremece ante la idea de dejar la casa. La cena transcurre silenciosa, ninguno de los dos habla, ambos se miran y en los viejos ojos de su abuelo la niña ve algo que no le gusta, no lo sabe explicar pero le aprieta el corazón y le impide respirar.

Recogen los platos, sus manos se acarician suavemente sin querer, Aurora no quiere romper a llorar, pero cada vez que toca los fríos dedos de su abuelo se estremece. Ya es noche cerrada a través de la ventana, el silencio absoluto del pueblo y la contraventana que sigue chocando; Aurora se levanta y se dispone a irse a la cama no sin antes acercarse a su abuelo para darle un beso en la frente, sus labios notan la piel fría de Aurelio y pese a las arrugas lo nota suave, durante los instantes que dura el beso siente su vida, la vida del pueblo, siente sus pasiones, siente a su abuela, siente los últimos compases de una vida que se va.

lunes, 28 de enero de 2013

HACES DE LUZ (SEXTA PARTE)


Penultimo capítulo, lo siento mucho pero la semana pasada no pude publicarlo, pero esta semana ya lo acabamos. Espero os este gustando y lo disfrutéis tanto como yo al escribirlo.




HACES DE LUZ (SEXTA PARTE)

Los días pasan y el silencio es un habitante más de la casa, Aurelio y Aurora no comparten palabras aunque sus miradas comienzan a cruzarse. Aurelio sigue reticente a marcharse y no ayuda a su nieta a empacar. La primera vez que subió al viejo desván Aurora sintió miedo, tan solo un ventanuco ayudaba a iluminar la habitación, tarda unos minutos en que sus pupilas se acostumbren a la oscuridad, se oyen las conversaciones de las vigas y las viejas maderas de la casa, todo cruje ahí arriba.

 La niña observa las viejas fotos color sepia, su abuelo vestido de militar, su abuela vestida de blanco. Ve fotos de personas que no conoce, están las fotos del bautizo de su padre y de su tío del que no se debe hablar. Encuentra cartas y curiosa las lee, son cartas de amor, como es posible que el viejo cascarrabias pudiera escribir cartas como esas. Poco a poco y sin hablar comienza a conocerlo, se olvida de que el móvil no funciona y se siente arropada por las viejas fotos que recoge. Todas las noches coge una vieja carta amarillenta y la lee antes de dormir.

Al cabo de una semana cuando Aurora baja a la vieja cocina se encuentra con su abuelo que esta preparando el desayuno, Aurelio le saluda, frío que con unos ojos que muestran agradecimiento. Le cuenta que el día de hoy será largo, que tiene que ir a la huerta y hacer gran cantidad de labores que lleva días sin hacer. La joven Aurora le escucha atento, la vida que desprenden las palabras de su abuelo le alegran el corazón, el abuelo habla y habla, en ocasiones se pierde y se repite pero Aurora escucha atenta. Cuando han terminado Aurelio se marcha y Aurora de nuevo se queda sola en la casona, pero ya no siente miedo, ya no se siente sola, conoce todos los ruidos y los recovecos que oculta el lugar y por una vez en mucho tiempo se siente feliz.

miércoles, 23 de enero de 2013

HACES DE LUZ (5ª PARTE)


Dado el éxito que esta teniendo y que ahora mismo a la historia le queda bastante que contar he decidido alargarla un poquito más, espero os siga gustando. Por otra parte ahora mismo me encuentro escribiendo otro relato que poco tiene que ver con lo que habéis leido de mí... no cuento nada más pero cuando acabe Haces de Luz comenzará sin pausa el nuevo.

Como siempre muchas gracias por leerme.



HACES DE LUZ (5ª PARTE)

Sus padres ya se han ido no sin antes advertirle que se porte bien y que cuidé de su abuelo, ella sin ganas y con evidentes muestras de cabreo responde que si a todo y procura que en sus besos se note su enfado. Y ahí están, los dos sentados en la gran mesa de la cocina, su abuelo con los ojos aún llorosos y con unas negras ojeras que se mezclan con las arrugas de su cara. Ambos se miran, ninguno habla, Aurora coge su móvil, por supuesto esta sin cobertura, 15 días encerrada en esta casa, 15 días cuidando de un hombre al que no conoce, 15 días guardando libros y ropas en cajas que permanecerán apiladas en el desván durante años.

Aurelio no puede mirar a su nieta, le recuerda demasiado a ella, a su Aurora. Cada vez que sus miradas se cruzan sus ojos se inundan e intenta quitar la vista lo antes posible. Además ya se ha dado cuenta de que la niña no quiere estar aquí, desprecia el pueblo y todo lo que en él hay, y que más da que se marche y que me deje aquí tranquilo, nadie le ha pedido que se quede, piensa el viejo para sí.

-       ¿Querrás comer algo?- pregunta Aurelio aún enfadado con sus pensamientos.

-       No - responde fríamente la niña sin apenas mirarlo

-       ¿Te vas a pasar 15 días sin comer? Bueno haz lo que quieras. Yo tampoco tengo hambre.

El viejo sale de la cocina y se va al salón, la niña no levanta la cara de su móvil sin cobertura. La noche pasa lenta en la casona, el frío cubre las lagrimas de los dos, uno llora por la soledad, por el ser querido que se fue, la otra llora por la incomunicación por la necesidad de hablar.

El frío impide dormir a Aurora, la manta no le cubre el cuerpo y debe elegir si dejar la cara al aire o los pies, tiene miedo, oye la contraventana chocar, una y otra vez. Coge el móvil, sabe que no funciona pero necesita la pantalla iluminada, escribe mensajes que sabe que no podrá enviar, le cuenta a sus amigas el día, la noche y lo que pasará mañana, habla de chicos, de fiestas y de clase y después borra el texto.

La soledad impide dormir a Aurelio, el otro lado de la cama esta frío, demasiado frío. La almohada aún huele a ella, él no puede dejar de mirarla, impregnarse de su aroma. Recuerda la mano de Aurora recorriéndole la cara, se ve a sí mismo besándole la frente. Comienza a hablar, le cuenta a la almohada lo bien que ha salido todo, lo guapa que esta su nieta, pero ante todo le dice lo mucho que la echa de menos.

Los haces de luz indican el amanecer, la noche ha sido larga para los dos ninguno ha dormido.