viernes, 19 de octubre de 2012

BERLÍN

Lo prometido es deuda y hoy viernes tocaba plasmar en unas lineas mi viaje a Berlín, no he querido extenderme ni explicar todo lo que puede encontrarse el viajero... es un viaje de sensaciones, un intento de acercamiento a la ciudad. Espero os guste ya que pese a no tener orden ni concierto explica un poco lo que he sentido allí.

La semana que viene tres textos inéditos...  parece que las musas están activas, espero poder continuar este ritmo infernal.

La foto de hoy es mía y pese a no tener la calidad de las que normalmente publico creo que no esta mal, sobretodo para estar hecha en un tren.



BERLIN


El vuelo sale de Madrid, el aeropuerto como siempre lugar de alegrías y de penas, de bienvenidas y despedidas, de lagrimas y lagrimas. Yo, oculto tras mi gorra me dispongo a embarcar, Berlín me espera y con ella unos amigos a los que hace tiempo que no veo.

La emoción me embarga durante el viaje, las nubes tras los pequeños ventanucos del avión, la guía de la ciudad ante mis ojos y las ganas de empezar una pequeña aventura. El avión llega y ahora toca tren, un tren que tarda horas en llegar… paradas técnicas, fallos en las vías y mis nervios a flor de piel…

Ya estamos juntos el viaje comienza, nos contamos todo, los últimos años en apenas 3 cervezas, recordamos viejas anécdotas, reímos, pensamos, arreglamos el mundo y nos encontramos… estamos juntos y da igual que sea en Salamanca, Madrid, Berlín o a 100 mil kilómetros.

Berlín me espera, con sus manos de trabajador golpea mi puerta,  sus arrugas  demuestran que ha vivido demasiado en poco tiempo, sus ojos llorosos por los recuerdos, sus pies anclados en el pasado pero con la frente levantada hacia el futuro, porque el futuro promete, el futuro es mío podría decir la capital alemana.

Amplias avenidas y la torre de Televisión que lo domina todo, desde todas partes puedes ver uno de los símbolos del Berlín Oriental... andas sin agobios, sin prisas, sin los grandes problemas de las grandes capitales europeas. No se respira el mismo ambiente que en París, Roma, Londres o Madrid, Berlín mantiene su espíritu, su alma o el alma de todos aquellos que lucharon, vivieron y murieron. Y es que Berlín es historia viva del Siglo XX, dos grandes guerras, el Tercer Reich y la secesión de una ciudad…

Los restos del muro con sus graffittis reivindicativos nos recuerdan que la ciudad no siempre tuvo esta anatomía, pero el capitalismo ya ha contagiado a los orientales… pasear por Berlín es recorrer los pasos de Napoleón, Bismarck y Hitler y de ello nos damos cuenta en cada una de las placas y pequeños recordatorios que hay en la ciudad. Porque Berlín es Recuerdo, recuerdo de los 6 millones de Judios que murieron por la barbarie de los hombres, recuerdo de los pecados cometidos que jamás deben volver a repetirse.

La noche cae y los berlineses se toman sus cervezas, nosotros los acompañamos, una tras otra van cayendo y los chupitos les hacen compañía… las conversaciones en varios idiomas… la noche cae y nosotros con ella, Berlín sin embargo se mantiene, Berlín no duerme.

Poco a poco se va acabando el viaje y no he hablado aún de los parques, los canales, los clubes, los museos, las catedrales, los currywurst, los codillos... Para ello habrá una segunda parte o un segundo viaje que espero ansioso… quiero seguir contagiándome de vida que desprende.

2 comentarios: